Los atributos principales son la seguridad y la resistencia estructural. Es hasta cuatro veces más resistente que los cristales sin tratamiento, y si llega a romperse, se fragmenta en pequeñas piezas. De ahí que se lo considera un vidrio de seguridad. También resiste cambios bruscos de temperatura y tensiones térmicas seis veces mayores que las de un cristal sin templar.

Su fabricación
El vidrio templado se obtiene sometiendo vidrio crudo a un proceso de calentamiento y enfriado controlado. De este modo, se logra aumentar las características mecánicas (flexión, compresión, choque) y térmicas (diferencias de temperatura) del producto.

Usos y aplicaciones
El cristal templado, por su seguridad, tiene un uso cada vez más extendido. Su resistencia lo hace apto para una serie de aplicaciones estructurales o semiestructurales.

Se emplea en
Equipamiento de oficinas, frentes de locales, puertas internas y externas, ventanas, tapas de muebles y cerramiento de balcones. Otra de las aplicaciones más comunes es en mamparas de baño.
El cristal templado laminado se utiliza para aislamiento acústico y como recurso de seguridad antivandalismo.